A veces me siento tonta al recordar aquellos días en los que mi buen humor dependía completamente de las palabras que me decías, del rumbo que tomaba nuestra conversación y el número de veces que la leía antes de domir. Por más estúpida que me sienta, puedo decir que extraño ser feliz así, con cosas tan simples como una conversación, un gesto, una mirada o una sonrisa. Cada uno de esos pequeños detalles me hacían sonreir hasta el punto de no dejarme dormir por la emoción de comenzar un nuevo día tan perfecto y especial como el anterior.
Es extraño mirar hacia atrás y ver como cambian las cosas, el mundo y las personas al comparar el presente con los recuerdos, con eso que éramos y por motivos que en algunos casos ignoramos ya no somos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario