domingo, 17 de abril de 2016

Trofeo

  Él dijo que yo parecía un pequeño ciervo asustadizo.

  También dijo que le daba miedo espantarme al intentar tocarme.

  Creí ver buenas intenciones en sus ojos.

  Con el tiempo, dejé que se acercara.

  Cuando estuvo lo suficientemente cerca, sonrió con malicia. 

  Qué tonta. 

  Si pudiera, seguramente exhibiría en algún salón de su casa lo que quedó de mí, como si se tratara de un monstruoso trofeo.

  Mi destrucción fue su victoria.

2 comentarios:

  1. definitivamente tu melancolía y dolor al abrir el corazon es brillante lo adoro

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  2. Muchas gracias. Aprecio el comentario más de lo que imaginas.

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