Los días pasan y el tiempo no termina de borrar los malos recuerdos. ¿Cómo borrarlos? Si en realidad son lecciones de vida que nos ayudan a ser más fuertes al recordarnos lo que debemos hacer para no retroceder y volver a fracasar. Si, tú fuiste mi error, mi fracaso, mi tormenta, mi insomnio... una piedra más en el camino. Aunque olvidarte ya no es necesario, eres mi pasado y el pasado está para aprender de él, no para revivirlo y atormentarse constantemente.
Aún me duelen algunos fragmentos e historias que forman parte de ese gastado almacén de recuerdos al que llaman memoria, me hacían feliz hasta que dejaron de formar parte de mi presente gracias a las excusas de una voz que dejó de ser sincera para mis oídos y mi corazón.
Muchas cosas no son tan bonitas como parecen y las personas no son tan inocentes y perfectas como para no cometer errores o herir corazones.
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