Aun te escribo como si quisieras leerme, como si tuvieras la
capacidad de entenderme. Hoy soy invisible para ti, un rostro más en la
multitud, ese mar de gente que a pesar de su inmensidad no es capaz de derribar
el muro de soledad que te rodea
¿En qué momento dejé de formar parte de tu visión?
¿Por qué lo sigo intentando en mi cabeza?
¿Por qué analizo las posibilidades como
si fueras lo mejor para mí?
Después de todo es claro que esperarte no es lógico, es inútil, es tiempo perdido, son
sonrisas que no encuentran el momento adecuado para aparecer y lágrimas que se
cansan de caer en privado. Resignarse es la mejor opción considerando que el olvido ya se hizo
cargo de mí, me borró de tu mente, tu corazón y tu vida.
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