domingo, 10 de junio de 2012

Arrepentimiento

  No sé si tu lo sientes, pero yo si... aun tengo el amargo sabor del arrepentimiento en mis labios. Si, me arrepiento de haber soñado con tantas cosas que jamás serían mientras nuestras conversaciones no parecían tener final, ese tiempo en el que yo era feliz y pensaba que tú también lo eras, ese tiempo en el que tú eras mi punto de equilibrio, ese tiempo en el que eras mi todo y al parecer yo era tu nada.

  Que equivocada estaba al pensar que en la definición de perfección se encontraba tu nombre. Nadie es perfecto pero yo cometí el error de pensar que tú si lo eras, que esa persona que en algún momento creí conocer era la indicada... alguien incapaz de hacerme daño. Todos nos equivocamos y yo estoy lejos de ser la excepción a esa regla.

  Es impresionante como pasaste de ser mi prioridad a ser un mal sueño que me despierta a media noche, una pagina que leí por gusto un millón de veces y el día de hoy deseo arrancar. Pero es difícil, deshacerse de lo material no es suficiente para borrar por completo lo que el cerebro almacena y el corazón no olvida. Siempre queda el recuerdo, el dolor, las promesas rotas y los fragmentos de un corazón que ya no sabe en donde buscar la fé.

lunes, 4 de junio de 2012

Sin motivos

  Cuando las razones para amar se van, ya nada importa. Las estrellas y la luna dejan de ser motivos de inspiración, solo queda la brisa helada de la noche que me hacen extrañar la seguridad de mis sabanas y el consuelo de mi almohada. El dolor, la única prueba de que todo lo que ocurrió fue real al igual que mis sentimientos. Eso es lo malo de querer con tanta intensidad, hacerlo en el momento equivocado puede destruir tus ganas de seguir creyendo en los demás y hasta en ti mismo.

  La confianza tan frágil, que difícil es verla caer de las manos en las que pensaste estaría segura... que duro es derrumbarse mientras todos los pedazos que alguna vez formaron parte de mi ser se esparcen en la oscuridad hasta perderse quizás para siempre... las sombras no son un buen lugar para ocultar el alma.

  Dudo de las cosas que creía saber y sentir, ya no sé si el concepto que tenía del amor eran solo cuentos que debieron quedarse bien enterrados en mi infancia.