sábado, 6 de julio de 2013

Músico fiel

  Él era fiel, quizás demasiado, pero no a las mujeres... él era fiel a su guitarra, a su música, a su inspiración. Él podía dejar el mundo de lado tan sólo para aferrarse a aquel instrumento que lo hacía sentir completo, lo hacía sentir especial. Podía tocar por horas mientras saboreaba y disfrutaba cada melodía que llenaba su habitación sin sentir el pasar del tiempo, sin sentirse solo.

  Aunque las musas eran de alguna forma su fuente de inspiración, ninguna se comparaba con la pasión que sentía por aquel arte, ninguna era realmente suficiente. Muchas pasaron por aquella puerta, entraron siendo inspiración y salieron con el corazón agrietado y lágrimas en los ojos. Todas eran fugaces y diferentes, al igual que aquello que llegó a sentir por cada una de ellas. Es como si tuviera una colección de corazones rotos y canciones en aquella fría habitación.

  A pesar de que su verdadero amor parecía ser la música, él no ignoraba la atracción que sentía hacia la figura femenina... pero era sólo eso, simple interés por lo que aquel cuerpo, junto con su esencia, podían ofrecerle para seguir escribiendo canciones y de vez en cuando, darle placer. No había nada más, es como si su corazón le perteneciera a su guitarra y a la música únicamente, como si fuera incapaz de amar a una mujer con la misma pasión.

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