Entonces te encuentras sola con el corazón destrozado como si fuera un juguete roto y en silencio te das cuenta de que nunca te enseñaron a repararlo, nunca te dijeron que las cosas serían así, que ese dolor tan intenso que deja alguien que quieres cuando se va existía, nadie se atrevió a decirte que el amor podía doler así... quizás no querían asustarte o tal vez no deseaban recordar su propio sufrimiento, no sé.
Es terrible como sientes que la impotencia al no poder gritar y llorar de dolor quema en el alma y no poder hacer nada más que seguir como si las heridas no se abrieran ante cada inevitable, estúpido e inútil recuerdo. Seguir y esperar a que el tiempo acomode el desastre que el amor deja a su paso es lo único que queda por hacer, mientras las experiencias te enseñan aquellas cosas de las que algunos no se atreven a mencionar para no arruinar la falsa y perfecta imagen que deberíamos tener de la vida.
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