Te perdí y ya no te encuentro, tengo miedo de no recordarte por completo, de olvidar el simple hecho de que una llamada tuya me hacía feliz. Ya no estás, eso está claro y en el fondo sé que en donde quiera que estés no te voy a poder alcanzar.
Por algún motivo siento que todo es un engaño, que todos los que me rodean mienten y aún estás cerca, haciendo lo acostumbrado como si nada hubiera sucedido y estuvieras al alcance de mis dedos. Es tarde para pensar en abrazos, nunca dejaré de pensar que no fueron suficientes... jamás lo son.
Me aterra pensar que el tiempo sea capaz de borrar de mi mente hasta el más mínimo detalle sobre ti, por más que me duelas no estoy dispuesta a olvidarte, hacerlo sería deshacerme de una parte de mi.
Te extraño hoy y cada segundo con la misma intensidad, jamás dejaré de hacerlo a pesar de que te hayas marchado tan rápido hasta el punto de convertirte en algo inalcanzable.