jueves, 13 de septiembre de 2012

Despedida

  Anoche me encontraba sola y de pie frente a la incertidumbre de saber si alguna vez pasó por tu mente la idea de una despedida. Algo me dice que la merezco después de tantas noches de risas y consuelo en las que sentí que te llegaba a conocer poco a poco, esas mismas noches en las que creí conocer el significado de lo eterno a través de mis sentimientos. He ahí el error, pensar que tu sentías algo semejante y que nuestras mentes iban por el mismo camino tranzando un plan que nos llevaría al codiciado "felices para siempre".

  Siento que un adiós sería lo mas apropiado después de tantas preocupaciones por tus problemas y como afectaban tu estado de animo y a la vez el mio ¿Quién me regresará todo el tiempo que invertí en ti? ¿Tú? No lo creo, no eres capaz de hacerlo y por lo que veo desde hace mucho tiempo dejó de interesarte todo lo que está relacionado conmigo, tal vez mi rostro es un eterno recordatorio de lo errores que te condenan en silencio mientras la soledad te ahoga con los recuerdos de ese pasado que te niegas a afrontar por debilidad.

  Quizás sea mejor dejar las cosas como están, ya no necesito nada que provenga de ti. De nada me serviría escucharte si sé que no seré capaz de creerte ni una sola palabra... claro, si es que eres capaz de mirarme y dirigirme la palabra sin sentir remordimiento en tu conciencia.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Encuentro

  Me peiné rápidamente y observé mi rostro sin maquillaje en el espejo, siempre he pensado que la peor forma de llamar la atención de un hombre es luciendo diferente a lo que realmente eres. No hay mejor consejo que "se tú misma" y como yo no soy un payaso no me maquillo seguido, solo lo hago en ocasiones especiales y esta vez quería lucir como el día que inició esta cuenta regresiva.

  Estaba ansiosa por verte después de tanto tiempo, a estas alturas sentía que tu recuerdo no era suficiente debido a que mi mente jamás podrá almacenar y recrear cada detalle de tu personalidad y anatomía como me gustaría, simplemente no te hace justicia.

  Las horas de espera me parecieron eternas, pero soporté el peso del tiempo pensando que verte de nuevo valdría la pena. No sabía que esperar, después de todo no te había visto desde ese día que tanto protagonizó mis pesadillas. De repente me invadió el terror ante un cambio en tu aspecto, tu forma de ser o esa manera de mirarme como nadie era capaz de hacerlo, descifrarme con facilidad era uno de los muchos talentos que formaban parte de tu personalidad.

  La espera me hizo retroceder hasta recordar aquellos días en el que el sol brillaba con intensidad y la brisa rozaba nuestros rostros mientras caminábamos de la mano hablando del futuro... nuestro futuro, quién diría que todo terminaría tan diferente a lo que pensábamos. De repente odié ser tan dependiente del pasado, como si retroceder me diera la capacidad de cambiar algo de forma permanente,  pero ya es muy tarde.

  Dejé de esperarte, decidí que ya no quería verte después de todo... quería dejar de aferrarme a una realidad que ya no me corresponde. No sé si apareciste como acordamos luego de que opté por marcharme, pero eso no importa ya. Prefiero recordar los buenos tiempos cuando estábamos juntos, que vivir malos momentos por no aceptar los errores que cometí al perderme ciegamente en tus palabras y fingir que no notaba como tus acciones no las correspondían.